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CIPCA

Centro de Investigación y Promoción del Campesinado

SUEÑO ECONÓMICO, CAMBIO CLIMÁTICO Y LAUDATO SI

SUEÑO ECONÓMICO, CAMBIO CLIMÁTICO Y LAUDATO SI
Ricardo Pineda Milicich / Investigador del CIPCA / Artículo publicado en el Suplemento SEMANA del Diario El Tiempo. Domingo, 12 de julio de 2015. Pág. 06 y 07.

Hay un tema que quita el sueño a los “econófilos” (amantes y cultores de la economía químicamente pura) de nuestro país: ¿Cómo hacer para que el Perú ingrese  lo más pronto posible en la selecta cofradía de la OCDE (Organización para la Cooperación y  el Desarrollo Económico)?, institución a la que pertenece solo un puñado de países de “economías  boyantes”.

Para esto, el análisis situacional, las estrategias, los  procedimientos y metas que se  proponen son de la más pura raigambre “econófila” (Data del BID y BM: PBI, índice de competitividad, promedio de ingresos, poder de paridad de compra, ingresos per cápita, tasa de crecimiento poblacional, institucionalidad,  infraestructura, tecnología, servicios, etc. ). No es que algo de esto esté mal o errado. El asunto es que simplemente no se menciona, ni por asomo,  el factor del calentamiento  global y cambio climático, actualmente la mayor amenaza para la sobrevivencia de la especie humana en nuestro planeta.

Pareciera que quienes elucubran sobre este tipo de desarrollo económico y aspiración por ingresar a la OCDE, vivieran en una cápsula a prueba de todos los efectos que el cambio climático ya está produciendo y producirá, aun en mayor medida, en  la tierra y en todo lo que contiene su biósfera: población humana,  plantas, animales;  además de  todo lo construido, incluyendo las maravillas del mundo antiguo, que aún perduren. Más aún, en estos momentos ya no solo son los efectos derivados del calentamiento (lluvias torrenciales, inundaciones, sequías, huracanes, entre otros)  sino  que su efecto ya es directo sobre las personas: en estos días  en la  India están muriendo  varios miles y en Paquistán casi un millar, por deshidratación, debido a temperaturas de más de 45 grados centígrados. Son noticias del día.   

La primera llamada de atención sobre el proceso de calentamiento de la tierra por efecto del incremento de la concentración del CO2 en la atmósfera terrestre, la dio hace más de 100 años el profesor Tyndall. En la actualidad, el PICC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático) y mucha otras instituciones científicas de todo el mundo, se desgañitan desde hace ya muchos años, señalando sin duda alguna, que el cambio climático ya está afectando drásticamente a la tierra y ese efecto se agrava cada año, cada día, cada hora; y que si no se toman medidas efectivas para desacelerar el calentamiento global, en un futuro relativamente cercano  la tierra podría llegar a ser inhabitable, por lo menos para la especie humana (quizás no para las cucarachas y los protozoarios).

El primer informe del PICC sobre la evaluación de los efectos del cambio  climático, en el año 1989, que reflejaba las investigaciones de 400 científicos de todo el mundo, afirmaba que el calentamiento atmosférico de la tierra era real y se pedía a la comunidad internacional ejecutar acciones para evitarlo. Estas conclusiones fueron recogidas en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro  y en ella se  firmó  la Convención Marco de las Naciones  Unidas sobre el Cambio Climático (1992). La primera conferencia de las partes de esta Convención se realizó en Alemania el año 1995 (COP-1). Nuestro país, en diciembre del año pasado fue la sede de la COP 20- Lima.

En la COP-3-Japón 1997 se elaboró el “Protocolo de Kioto”, que fue el primer compromiso para reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero, por parte de los países del mundo, el mismo que demoró siete (7) años en ser ratificado,  por un número suficiente de países, para que pudiera entrar en vigencia, a pesar de que el compromiso de reducción era realmente ridículo (5 % respecto a las emisiones de 7 años atrás (1990) y para  empezar a concretarse recién dentro de 11 años hacia delante y durante un lapso de 4 años (2008 al 2012)).

Durante estos últimos 20 años de COPs, conferencias monumentales, por la cantidad de asistentes (10 a 15 mil personas en cada una de ellas), inversión en infraestructura, en organización y gastos operativos, entre otros es prácticamente nada lo que se ha conseguido en reducción real de las emisiones. Por el contrario. En este año  se ha llegado a la cifra récord de concentración de CO2 en la atmósfera (400 ppm), esto quiere decir que seguimos calentando la tierra mientras todo el mundo sigue andando como si nada ocurriera. Cerrando los ojos a una realidad verdaderamente aterradora.

Alguna Compañía fabricante de aeronaves ya anuncia pronta puesta en el mercado de aviones que tiene incorporadas suites con yacusi y mayordomo. El Canal de Panamá está ampliando tres veces su capacidad de atención, a un costo que estaría bordeando los 7 mil millones de dólares, y algunos puertos vecinos están realizando  ampliaciones y adecuaciones para un mayor tráfico comercial  con inversiones de miles de millones de dólares.

Los conductores de la gran locomotora del desarrollo económico, “per se”, empeñados tercamente en generar ganancias monetarias,  sin mirar hacia afuera los campos de verdor y vida que atraviesan, solo con la mirada fija en sus objetivos que son llegar lo más pronto posible a sus estaciones meta, donde cargar o descargar sus productos comerciales, sin prestar atención a las luces de emergencia que titilan en su tablero de mando, solo nos pueden llevar al despeñadero.

El puro desarrollo económico no tiene futuro. Por lo menos desde hace más de 20 años (Cumbre Mundial de Naciones Unidas Río 1992) el Desarrollo Sostenible está consagrado como  paradigma universal y compromiso formal, de todas las naciones del mundo, como única vía posible para alcanzar y garantizar una sociedad sana viviendo en paz. El Desarrollo Sostenible obliga a planificar cualquier proyecto de desarrollo, tomando en cuenta, en forma indesligable, a las dimensiones económica, social y ambiental. Y en estos momentos, con la intervención del calentamiento global  y el cambio climático, la dimensión ambiental debe ponerse en primer lugar con una mayor ponderación, porque implica, sencillamente, una cuestión de sobrevivencia.  

En este marco de circunstancias resulta verdaderamente valiente, importante, grato, de gran significado, la Encíclica  Ambiental que acaba de emitir el Papa Francisco, denominada: “Laudato Si”. Partiendo del principio de “Ama a tu planeta como a ti mismo” el Papa  con una gran claridad y sin tapujos ni medias tintas emplaza a los gobiernos, a las multinacionales, y a todo el mundo a cambiar de actitud y de modos de proceder.

A continuación, extractos de dicha encíclica, que ya han sido informados por los medios de comunicación, pero que merecen ser reproducidos y difundidos con la mayor persistencia insistencia, énfasis  y amplitud posibles:

El Papa insta a la comunidad internacional a alcanzar acuerdos que fijen la responsabilidad de cada Estado por los daños al medio ambiente, en particular por la emisión de gases contaminantes. Con el fenómeno del cambio climático está en juego la relación entre ecología y destino humano. La COP-20 desarrollada en Lima, en diciembre al año pasado, fue decepcionante por la falta de coraje de los gobernantes, esperando que sean más valientes en la próxima C0P 21 en París.

Los más débiles son las principales víctimas del cambio climático, hay que cambiar los estilos de vida de las sociedades más acomodadas. Las grandes multinacionales se han convertido en los verdaderos depredadores del planeta, aumentando la brecha entre pobres y ricos.

Hace una invocación, al lejano mundo de los economicistas frente a tanto crecimiento perverso en el cual el hombre es el más afectado, especialmente de las poblaciones nativas que viven en la Amazonía y en los pueblos más vulnerables.

Como antecedente de esta encíclica se menciona el documento de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizada en Aparecida-Brasil el año 2007, del cual el Papa Francisco fue coautor y en cuyos enunciados se ratifica:

Muchas instituciones financieras y  empresas transnacionales se fortalecen al punto de subordinar las economías locales, sobre todo debilitando a los Estados que aparecen cada vez más impotentes, para llevar adelante proyectos de desarrollo al servicio de sus poblaciones. Generalmente las industrias extractivas internacionales y la agroindustria no respetan los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de las poblaciones y no asumen sus responsabilidades.  Las regiones más pobres se ven afectada por el recalentamiento de la tierra y el cambio climático, provocado principalmente por el estilo de vida no sostenible de los países industrializados.

La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilo de vida, de producción de consumo.  El comportamiento suicida de un sistema económico mundial ha convertido al planeta en un depósito de basura

 

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