CIPCA

Centro de Investigación y Promoción del Campesinado

LO MALO LO BUENO Y LO FEO DEL FEN

LO  MALO LO BUENO  Y LO FEO DEL FEN
Por Ricardo Pineda Milicich / Investigador del CIPCA /Artículo publicado en el Suplemento SEMANA del Diario El Tiempo. Domingo, 15 de setiembre de 2015. Pág. 06 y 07.

Como todo en la vida, nada es totalmente bueno o malo o feo. Depende del cristal  con que se mire. Y es pertinente el consejo del Chavo: hay que mirar el lado amable de las cosas. Otros aforismos aplicables, a cómo calificar las circunstancias, serían: No hay mal que por bien no venga, Dios sabe por qué hace las cosas,  A mal tiempo buena cara, El amargo del limón es lo que le da el gusto al cebiche.

En el caso del FEN (Fenómeno El Niño) sucede lo mismo. De los males que produce, no solo existe una larga lista de los perjuicios causados: a la agricultura (cultivos arrasados, tierras agrícolas devastadas, plagas propagadas, entre otros), a la infraestructura (destrucción o grave afectación de viviendas, puentes, caminos, colegios, hospitales, sistemas hidráulicos, etc. peor que en una guerra, a decir de  Jorge Reyes), a la salud humana (malaria, dengue, cólera etc.).

 Un FEN extraordinario, como los de los años 82-83 y 97-98, es causa de muy graves consecuencias  económicas, sociales  y ambientales, sobre todo cuando no se han tomado las medidas del caso (respecto a vulnerabilidad, prevención, gestión de riesgo, etc.). Lo malo de un FEN extraordinario ha calado muy hondo en la conciencia colectiva, todos lo hemos sufrido en carne propia y hay mucha constancia escrita, fotográfica, fílmica, sobre ello. Existe latente un miedo cerval al Fenómeno El Niño, una justificada preocupación por parte de las autoridades y una comprensible angustia en la población, especialmente de aquella más pobre y desamparada, que habita en las zonas más vulnerables. La cara mala del FEN no necesita mayor exposición. Todos los males que pueda causar un FEN, no se deben a este mismo sino a la ineptitud, ignorancia, abulia, improvisación, corrupción, y demás taras que parasitan en la condición humana. Lo único que hace el FEN es darnos agua en abundancia.

Sin embargo, el FEN también tiene una cara buena. La que se muestra en el campo, en el despoblado, en los bosques secos, donde se  espera al FEN como una bendición del cielo. Porque en esencia este es  AGUA. Que en una zona desértica, como lo es toda la costa peruana y la costa norte en su mayor amplitud,  nos venga abundante agua del cielo, “debiera contentar a todos”. Los desiertos reverdecen, la fauna y flora de estos se reactiva y fortifica. Esta agua en abundancia penetra los suelos y recarga los acuíferos, reabasteciendo las reservas de agua subterránea. Los agricultores pueden sembrar y cosechar sin necesidad de riego artificial, porque los suelos  retienen su humedad por un buen tiempo. Se llenan los reservorios asegurando las campañas agrícolas subsiguientes. Se lavan los suelos salinizados (siempre que cuenten con buen drenaje) quedando  libres de sales, que en la costa es el factor más restrictivo de la  productividad agrícola. Crecen naturalmente pastos que cubren miles de hectáreas, que luego se secan o se incendian. Hay propuestas concretas, desde los anteriores FEN extraordinarios, como la de PREMIA de Enrique Nolte, para reforestar, y también aprovechar estos pastos mediante su corte y empacado, con lo que se podría alimentar a miles de cabezas de ganado por un buen tiempo.

Si empezara a llover monedas de oro, seguramente todos correríamos a buscar cajas, canastas, maletas, etc. donde guardarlo. Pues igual, el agua es mas valiosa que el oro y solo hay que aprender a almacenarla, lo más posible, para su uso posterior, y encausar los excesos para que no causen daño.  Estas son dos palabras clave: ALMACENAR  y ENCASUSAR. El agua es un fluido en busca de cause, de una vía de escurrimiento. El gobierno debiera, por encima de cualquier otra urgencia: a) emprender la construcción de reservorios, de todo calibre y en todo lugar posible, para almacenar agua. En este sentido es plausible lo que viene haciendo AGRORURAL, instalando pequeños reservorios en la sierra, con sus respectivos sistemas de riego. La India tiene más de cien años de experiencia en la implementación de redes de pequeños reservorios interconectados, en sus montañas, que son tan altas como las nuestras; b) garantizar la limpieza de TODO el sistema integral de drenaje, no por secciones. Como en el sistema circulatorio de la sangre, un solo dren que no funcione puede causar una “trombosis”

En muy pocos años Poechos ya no será suficiente, ni aun repotenciándolo. ¿Qué haremos con las  500 mil hectáreas, que según la zonificación ecológica económica, existen en el departamento de Piura, con aptitud agrícola?, si con 200 mil irrigadas, a la fecha, se presentan ya conflictos en los  años secos.

Y que es lo feo del FEN? Lo más feo, creo, es nuestra incapacidad de aprender de nuestros errores, incapacidad analítica para sacar cuentas de los pro y los contra de un FEN, después de dos grandes eventos, no muy remotos (83 y 98). No se ha producido, oportunamente, ni un diagnóstico riguroso ni una planificación seria, de lo que sucedió y de lo que habría que hacer para que los daños producidos no volvieran a suceder, por lo menos en la  magnitud en que sucedieron; y por otra parte, rescatar y destacar todo lo positivo para, así mismo, considerarlo en una estrategia y un plan de acción. Pues nada de esto sucedió, pasada la fase crítica del evento, luego de acomodarnos las plumas, a como dé lugar, entramos en un estado de laxitud, pensando quizá  en que el próximo FEN vendría dentro de 100 años. Y es recién cuando, luego de los primeros anuncios de un calentamiento de las aguas del mar, volvemos a la realidad y empezamos a correr para prepararnos a enfrentar sus efectos dañinos, que es lo urgente, pero ya no hay tiempo para  prepararnos a sacar provecho de sus efectos positivos.

Otra cosa fea, es la falta de coordinación, articulación, consensos entre las distintas instancias de gobierno, y administración que tiene que ver con el tema del FEN. ¿Se justificaría la constitución de una Autoridad Autónoma del FEN, que planifique centralice y direccione todas las actividades  relacionadas a este fenómeno, desde la prevención hasta la rehabilitación posterior, tomando en cuenta todo el territorio del departamento, tanto las áreas urbanas como las rurales?.

Por ejemplo, es preocupante que aún en el ámbito estrictamente técnico, algunos profesionales  cuestionen la necesidad o conveniencia de hacer limpieza del cauce del rio Piura, en el tramo de la ciudad, considerando que el mismo río hace esa tarea con las primeras avenidas.

Pero lo más feo de todo, son las grandes dudas que generan  las declaraciones de emergencia, que permiten entregar la ejecución de obras sin la consabida licitación, lo que abriría las puertas al fantasma de la corrupción, que se cierne en estas circunstancias. Estos cuestionamientos no deben quedar en el limbo. Ninguna emergencia puede significar un resquicio para la corrupción y la  impunidad. Dentro de una planificación estratégica bien hecha y planes operativos rigurosos que incluyan las contingencias del caso (plan B), no debieran  existir las urgencias. Pero aun dentro de las mayores urgencias imprevisibles, debieran  existir los mecanismos necesarios, reglamentados,  para ejercer un manejo transparente de los fondos públicos, que pertenecen a todos los peruanos. Los prestadores de servicios siempre están a la orden. No se necesita muchos días para organizar un rápido concurso de condiciones y precios, para  optar, con honestidad y transparencia,  por lo más conveniente para los intereses de la región. 

Es clamoroso el grado de corrupción al que se logró llegar en nuestro país. Es sencillamente inconcebible cómo, gobernadores de regiones, alcaldes y otros funcionarios del Estado, pudieron disponer a su libre albedrío de millones de soles, con los que se enriquecieron durante tanto tiempo, sin que esto pudiera ser puesto en evidencia. 

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