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Centro de Investigación y Promoción del Campesinado

LAS INVERSIONES DEBEN SER VISTAS EN SU CONJUNTO SOBRE GASTOS Y DESMARCAS

LAS INVERSIONES DEBEN SER VISTAS EN SU CONJUNTO  SOBRE GASTOS Y DESMARCAS
Gustavo Ávila Palomino / Grupo Propuesta Ciudadana / Artículo publicado en el Suplemento SEMANA
 del Diario El Tiempo. Domingo, 31 de mayo de 2015. Pág. 04 y 05

El día jueves último el Diario El Comercio en su editorial - Sobre gastos y torpores[1] - toco el tema de las inversiones de los gobiernos regionales, concluyendo que no son gestionadas adecuadamente. Dicha editorial lanza una pregunta, que puede ser interpretada de diversas formas, pero que, según el argumento desarrollado, podría entenderse como que no se debería ya asignar recursos a las regiones[2].

Son ciertos los problemas que tienen los gobiernos regionales para gastar adecuadamente los recursos, pero no es menos cierto que la gestión presupuestaria presenta problemas de gestión en el conjunto del aparato estatal. A continuación revisamos algunas variables que deben ser consideradas, entre otras más, cuando nos referimos a la gestión de inversiones del sector público.

La dinámica del Presupuesto Público de Inversiones

La dinámica del presupuesto de inversiones en los últimos años, según nivel de gobierno, muestra que en el transcurso del año, el presupuesto de los gobiernos regionales y locales (municipalidades) se modifica de sobremanera, a diferencia del gobierno nacional, que registra un incremento bastante bajo. Así, en el período 2007 – 2014, mientras el presupuesto de inversiones de los gobiernos regionales se modificó (aumentó) cada año en 130% en promedio y el de los gobiernos locales lo hizo en 170%, el presupuesto del gobierno nacional se modificó apenas en 20%, tal como se observa en el gráfico siguiente.

Estos incrementos a lo largo del año se explican por distintos factores: (i) estimaciones iniciales optimistas de los ingresos por canon, que son desmentidas por las transferencias efectivas que son menores; (ii) las transferencias por canon minero y gasífero (componente de impuesto a la renta), que son transferidas a partir de junio – julio; (iii) nuevos fondos implementados por el gobierno nacional (FONIE, FONIPREL, Plan de Incentivos, etc.). que son transferidos en buena cuenta a partir del segundo semestre; (iv) transferencias de los sectores (Ministerios) hacia los gobiernos subnacionales, ante su imposibilidad de gastarlos, proceso que perversamente se hace especialmente en los últimos meses del año y que les permite a los Sectores “cuidar” su imagen y aparecer como buenos ejecutores.

Estos factores, más algunos otros, determinan  este escenario de incremento de recursos, el cual puede sobrepasar las capacidades de las entidades públicas que las enfrentan, en especial las subnacioanles, y que las llevarían a sub ejecutar dichos recursos. Es evidente, que ante este escenario es necesario generar algunos cambios, que modulen el presupuesto adecuadamente.

Ejecución de las inversiones

En este marco, que el artículo en mención obvia, es interesante mirar cómo se han ejecutado las inversiones por nivel de gobierno, considerando dos indicadores: el primero comparando el gasto ejecutado con el presupuesto institucional de apertura (PIA) y, el segundo, con el presupuesto institucional modificado (PIM). En ese ejercicio, encontramos que entre los años 2007 – 2014, el gobierno nacional ejecutó en promedio el 88.0% de su PIA y el 73.5% de su PIM. En cambio, los gobiernos subnacionales gastaron muy por encima de su programación inicial, aunque es claro que sobre sus presupuestos finales, su performance no podía ser igual.

[1] Revisando el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española tenemos que Torpor es: Estado físico, generalmente transitorio, caracterizado por la lenificación de los reflejos, la disminución de la sensibilidad y el embotamiento de la mente. En: http://lema.rae.es/drae/?val=torpor

 

Avance en la ejecución sobre el PIA y PIM según nivel de gobierno.
Promedio 2007 - 2014

En porcentajes

Fuente: Transparencia Económica

Un dato complementario, que no debería resultar menor, es el monto ejecutado año tras año, desde el 2004 a  2014, el mismo que, en el caso de los gobiernos regionales, se ha multiplicado por más de 8 veces en dichos diez años, mostrando tasas positivas de crecimientos, salvo los años 2011 y 2014 que mostraron decrecimiento. La tasa promedio de crecimiento, salvo los años mencionados, fue de un crecimiento anual promedio por encima del 30%. Este es un hecho a destacar, toda vez que regularmente se menciona la poca efectividad de gasto de los gobiernos regionales.

Monto ejecutado de Inversiones de los gobiernos regionales. 2004 – 2015

En millones de soles

Fuente: Transparencia Económica

Destino de las inversiones

 

A la luz de las cifras más de cuatro quintas partes de los recursos se enmarcan en proyectos en Salud y saneamiento (27.05%), Transporte (25.59%), Educación, Cultura y Deporte  (20.05%) y Agropecuaria (13.98%), los cuales suman en total 86.7%, panorama que no ha variado significativamente respecto a los últimos 10 años.

PARA TERMINAR:

Respecto a la última fase del Ciclo del Presupuesto Público, no existe información que dé cuenta de las evaluaciones realizadas que miden el impacto de la inversión pública. Existen cerca de 20 sectores, con sus ministerios y organismos públicos, 25 gobiernos regionales, más de 1,830 municipalidades y un número importante de universidades públicas, las mismas que manejan recursos públicos y que requieren ser evaluadas.

 

Hoy el discurso busca centrarse en echar “las culpas” a los gobiernos subnacionales, cuando el problema es del aparato público en su conjunto. Por esa vía, normalmente promovida por el Ejecutivo y el MEF, lo único que hay es un afán por desmarcarse de sus responsabilidades y encontrar un chivo expiatorio, olvidando, como lo hace el artículo publicado por El Comercio, que buena parte de esos problemas obedecen a la ausencia de reformas indispensables que mejoren la gestión pública, reformas que ningún gobierno ha priorizado. Ese afán, ciertamente no debe sorprendernos. Lo preocupante es que se use con frecuencia cada vez más creciente, como parte de una innegable voluntad de cuestionar epidérmicamente la descentralización.

Esa miopía, es sin duda cada vez más interesada y apunta a convertir la descentralización en el origen de todos los pecados. Estamos advertidos.

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